El plástico para impresión 3D es la categoría de material más utilizada en fabricación aditiva y está disponible en forma de filamento, polvo y resina para distintas tecnologías. Se prevé que el mercado de plásticos para impresión 3D crezca de 2.360 millones de dólares en 2025 a 5.390 millones en 2030, según el análisis de MarketsAndMarkets. Desde termoplásticos accesibles como el PLA y el ABS hasta polímeros de alto rendimiento como el PEEK y el ULTEM, cada material ofrece una combinación distinta de propiedades mecánicas, térmicas y químicas, adaptada a diferentes aplicaciones y sectores. Esta guía recorre los plásticos de impresión 3D más habituales y explica qué diferencia a cada uno.
(Crédito de la foto: FormFutura)
Termoplásticos estándar
ABS
El acrilonitrilo butadieno estireno, o ABS, es uno de los plásticos más consolidados tanto en la fabricación tradicional como en la impresión 3D. Conocido sobre todo por ser el material de las piezas de Lego, el ABS es un termoplástico con una base de elastómero de polibutadieno que le confiere una gran resistencia al impacto y un grado de flexibilidad poco habitual en los plásticos rígidos. Se utiliza ampliamente en componentes de automoción, carcasas de electrónica de consumo y electrodomésticos.
Propiedades clave: el ABS ofrece una buena resistencia a la tracción, una alta resistencia al impacto y una temperatura de deflexión térmica de entre 80 y 100 °C, lo que lo hace adecuado para piezas sometidas a esfuerzos mecánicos o a calor moderado. Proporciona un acabado superficial liso y responde bien al alisado con vapor de acetona, que funde las líneas de capa y produce un aspecto muy próximo al del moldeo por inyección.
Requisitos de impresión: temperatura de boquilla de 220-250 °C, placa calefactable de 90-110 °C y cámara de impresión cerrada. El cerramiento cumple dos funciones: estabilizar la temperatura para evitar el alabeo y contener las emisiones de estireno liberadas durante la extrusión.
Aplicaciones: prototipos funcionales, componentes de interior de automoción, carcasas, utillajes y plantillas, y cajas de productos de consumo. También está disponible en forma de resina compatible con los procesos SLA y de inyección de material.
Limitaciones: su escasa resistencia a los rayos UV hace que el ABS no sea apto para un uso prolongado en exteriores sin un tratamiento superficial. Tiende a alabearse en geometrías planas de gran tamaño y exige un control cuidadoso del entorno de impresión para lograr resultados uniformes. Las emisiones de estireno durante la impresión requieren una ventilación adecuada.
Para conocer todos los parámetros, las técnicas de postprocesado y las recomendaciones de uso, consulta nuestra guía sobre la impresión 3D con ABS.
Gracias a su resistencia al calor y al impacto, el ABS es idóneo para el uso en exteriores y para crear piezas funcionales y estructurales. (Créditos de la foto: Bambu Lab)
PLA
El ácido poliláctico, o PLA, es el filamento más utilizado en la impresión 3D de escritorio y el punto de partida por defecto para la mayoría de los usuarios. Se obtiene a partir de materias primas renovables, como el almidón de maíz o la caña de azúcar, es biodegradable en condiciones de compostaje industrial y constituye el material FDM más accesible del mercado: fácil de imprimir, muy disponible y compatible con prácticamente todas las impresoras de escritorio de plataforma abierta.
Propiedades clave: el PLA es un termoplástico rígido con una buena resistencia a la tracción y uno de los índices de contracción más bajos de todos los filamentos de impresión 3D, lo que da lugar a piezas dimensionalmente estables con un acabado liso y ligeramente brillante. Está disponible en una gama de colores excepcionalmente amplia y en mezclas especiales, como las variantes silk, mate y con carga de materiales compuestos.
Requisitos de impresión: temperatura de boquilla de 190-230 °C, temperatura de placa de 40-60 °C (opcional, aunque mejora la adherencia) y refrigeración activa de la pieza mediante ventilador. No es necesario un cerramiento y, de hecho, puede causar problemas al acumular calor alrededor de las capas ya depositadas.
Aplicaciones: prototipado, maquetas visuales, impresiones educativas, conceptos de productos de consumo y objetos decorativos. Es la opción por defecto cuando el rendimiento mecánico y la resistencia al calor no son requisitos prioritarios.
Limitaciones: la temperatura de deflexión térmica del PLA, de aproximadamente 50-60 °C, lo hace inadecuado para piezas expuestas a la luz solar directa, a ambientes calurosos o a esfuerzos mecánicos a temperaturas elevadas. Es más frágil que el ABS o el PETG y puede fracturarse ante un impacto seco en lugar de deformarse.
Para un análisis completo de los grados de PLA, los parámetros y las opciones de postprocesado, consulta nuestra guía sobre la impresión 3D con PLA.
Crédito de la foto: Eolas Prints
ASA
El acrilonitrilo estireno acrilato, o ASA, se desarrolló como alternativa directa al ABS resistente a la intemperie, sustituyendo su componente de caucho por un elastómero de éster acrílico. Esa sustitución le otorga su ventaja distintiva: una resistencia muy superior a la radiación UV, la humedad y la intemperie, sin sacrificar de forma significativa el rendimiento mecánico. Allí donde el ABS se degrada y se vuelve quebradizo tras una exposición solar prolongada, el ASA conserva su integridad estructural y su aspecto superficial.
Propiedades clave: el ASA ofrece propiedades mecánicas muy similares a las del ABS, con una buena resistencia a la tracción y al impacto y una temperatura de deflexión térmica de 80-100 °C. Además, es intrínsecamente resistente a la decoloración, de modo que las piezas pigmentadas soportan la exposición a los rayos UV mucho mejor que la mayoría de los materiales FDM.
Requisitos de impresión: temperatura de boquilla de 230-260 °C, placa calefactable de 90-110 °C y cámara de impresión cerrada. Las emisiones de estireno durante la extrusión exigen las mismas precauciones de ventilación que el ABS.
Aplicaciones: piezas funcionales de exterior, componentes exteriores de automoción, señalética, herrajes de jardín y náuticos, y cualquier aplicación que exija un rendimiento equivalente al del ABS junto con resistencia a los rayos UV y a la intemperie.
Limitaciones: el ASA comparte casi todas las dificultades de impresión del ABS: alabeo en geometrías planas de gran tamaño, dependencia del cerramiento y emisiones de estireno. Suele ser más caro que el ABS y está algo menos disponible en colores y mezclas especiales.
Para un análisis completo de los parámetros, el postprocesado y las aplicaciones del ASA, consulta nuestra guía sobre la impresión 3D con ASA.
Crédito de la foto: Prusa Research
PET
El tereftalato de polietileno, o PET, es conocido sobre todo por ser el plástico de las botellas desechables y los envases alimentarios, y ese origen guarda relación directa con su atractivo en la impresión 3D: el PET es uno de los pocos filamentos certificados para aplicaciones en contacto con alimentos. Se trata de un termoplástico semirrígido, 100 % reciclable y sin emisión de olores durante la impresión, lo que lo convierte en una opción práctica tanto para aplicaciones funcionales como para proyectos con conciencia medioambiental.
Propiedades clave: el PET ofrece una buena resistencia química, una resistencia a la tracción moderada y una translucidez natural. Su certificación alimentaria y su reciclabilidad total son sus principales diferenciales frente a otros filamentos habituales.
Requisitos de impresión: temperatura de boquilla de 220-250 °C y temperatura de placa de 75-90 °C. El control de la humedad es importante: el PET la absorbe con facilidad y conviene secarlo antes de imprimir para evitar burbujas y una mala adhesión entre capas.
Aplicaciones: piezas en contacto con alimentos, prototipos de envases, botellas y recipientes. También se emplea en piezas funcionales cuando la reciclabilidad forma parte de las especificaciones.
Limitaciones: el PET puro está menos disponible y resulta más difícil de imprimir de forma constante que su variante modificada, el PETG, que incorpora glicol para mejorar la procesabilidad. Para la mayoría de los usuarios de esta familia de materiales, el PETG será un punto de partida más práctico. El PET también tiende a formar hilos si los ajustes de retracción no están bien afinados.
BASF Ultrafuse PET (Crédito de la foto: FILIMPRIMANTE3D)
PETG
El tereftalato de polietileno glicol, o PETG, es PET modificado con glicol para reducir su fragilidad y mejorar su capacidad de impresión. El resultado es un material que se sitúa en un punto intermedio muy práctico: más fácil de imprimir que el ABS, más duradero y resistente al calor que el PLA, y 100 % reciclable. Es uno de los filamentos más versátiles del mercado FDM y el paso natural para quienes se han quedado cortos con las limitaciones mecánicas del PLA.
Propiedades clave: el PETG ofrece una buena resistencia al impacto, una flexibilidad moderada y una sólida resistencia química al agua, a los ácidos y a numerosos disolventes. Une bien las capas y da lugar a piezas con una buena resistencia entre capas en comparación con otros filamentos habituales. Es translúcido por naturaleza y está disponible en una amplia gama de colores.
Requisitos de impresión: temperatura de boquilla de 230-250 °C y temperatura de placa de 70-85 °C. No requiere cerramiento, aunque este ayuda en piezas altas. El PETG es higroscópico y debe conservarse en condiciones herméticas; el filamento afectado por la humedad genera hilos y defectos superficiales.
Aplicaciones: prototipos funcionales, piezas mecánicas, aplicaciones en contacto con alimentos, carcasas de dispositivos médicos y cualquier caso de uso que exija más durabilidad que el PLA sin la complejidad de impresión del ABS.
Limitaciones: el PETG tiende a formar hilos y a gotear si los ajustes de retracción no están bien afinados, y su acabado superficial suele ser menos refinado que el del ABS o el ASA. Además, se adhiere con fuerza a algunas superficies de impresión, lo que puede dificultar el desmoldeo de la pieza.
Para conocer todos los parámetros, las variantes y las recomendaciones de uso, consulta nuestra guía sobre la impresión 3D con PETG.
Créditos de la foto: Kexcelled
Termoplásticos técnicos
Policarbonato (PC)
El policarbonato es un termoplástico técnico que combina dos propiedades que rara vez van juntas: una resistencia al impacto excepcional y transparencia óptica. Desarrollado en su origen para aplicaciones industriales y de seguridad, es el material del vidrio antibalas, de las cabinas de aeronaves y de las carcasas de dispositivos médicos, y esas mismas propiedades lo convierten en uno de los plásticos estructurales de mayor rendimiento disponibles para la impresión 3D.
Propiedades clave: el PC ofrece una resistencia al impacto extraordinaria, una temperatura de deflexión térmica de hasta 130-150 °C y una resistencia a la tracción superior a la de la mayoría de los filamentos FDM habituales. Su claridad óptica y su densidad, muy inferior a la del vidrio, lo hacen idóneo para piezas funcionales transparentes, más allá de las aplicaciones puramente decorativas.
Requisitos de impresión: temperatura de boquilla de 260-310 °C, placa calefactable de 90-120 °C y cámara de impresión totalmente cerrada. El PC es muy higroscópico y debe secarse antes de imprimir; el filamento afectado por la humedad produce burbujas, una mala adhesión entre capas y una pérdida notable de resistencia. Estas exigencias lo sitúan fuera del alcance de la mayoría de las impresoras de escritorio de gama de consumo.
Aplicaciones: cubiertas y pantallas de protección, componentes ópticos, cajas eléctricas, piezas de iluminación para automoción, carcasas de dispositivos médicos y piezas funcionales muy solicitadas que requieran a la vez resistencia y transparencia.
Limitaciones: el PC es uno de los filamentos habituales más exigentes de imprimir con fiabilidad. Se alabea de forma acusada sin un cerramiento adecuado y sin control de la temperatura de la placa, y su elevada temperatura de extrusión exige un hotend endurecido o íntegramente metálico. La calidad de impresión es muy sensible al contenido de humedad del filamento.
Para conocer todos los parámetros, los grados y las recomendaciones de uso, consulta nuestra guía sobre la impresión 3D con policarbonato.
Una pieza impresa en 3D fabricada con policarbonato (créditos de la foto: IMC Grupo)
Polipropileno (PP)
El polipropileno es un termoplástico semicristalino muy utilizado en la industria de la automoción, el envasado y los bienes de consumo, valorado sobre todo por su resistencia química y su tolerancia a la fatiga. En impresión 3D ocupa un nicho concreto: piezas que necesitan flexarse repetidamente sin romperse, resistir la exposición a productos químicos o a la humedad y mantenerse ligeras. Su capacidad para formar bisagras vivas, es decir, para flexarse miles de veces en secciones finas sin agrietarse, es una propiedad que pocos materiales imprimibles igualan.
Propiedades clave: el PP ofrece una excelente resistencia química frente a ácidos, bases y la mayoría de los disolventes, una buena resistencia a la fatiga, una densidad baja y una resistencia natural a la humedad. Es semiflexible, lo que lo hace adecuado para ensamblajes a presión y bisagras vivas que se fracturarían en un material rígido como el PLA o el ABS.
Requisitos de impresión: temperatura de boquilla de 220-250 °C y temperatura de placa de 85-100 °C. El PP es uno de los filamentos habituales más difíciles de imprimir, por su escasa adherencia a las superficies de impresión estándar y su elevada tendencia al alabeo. Suelen ser necesarias superficies de impresión específicas para PP o promotores de adhesión. Se recomienda un cerramiento para piezas grandes.
Aplicaciones: recipientes resistentes a productos químicos, componentes de automoción, bisagras vivas, ensamblajes a presión, prototipos de envases y piezas para manipulación de fluidos. Es habitual en entornos industriales y de laboratorio donde la exposición química es un factor determinante.
Limitaciones: la baja energía superficial del PP hace que la adherencia a la placa sea realmente difícil e irregular sin una preparación adecuada de la superficie. Tiene una escasa resistencia a los rayos UV y se vuelve quebradizo a bajas temperaturas, lo que limita su uso en exteriores. También resulta más difícil de encolar que la mayoría de los filamentos habituales, por esa misma baja energía superficial que causa los problemas de adherencia durante la impresión.
Para conocer todos los parámetros y las recomendaciones de uso, consulta nuestra guía sobre la impresión 3D con polipropileno.
Créditos de la foto: Simplify3D
Poliamida (PA/nailon)
La poliamida, conocida comercialmente como nailon, es uno de los plásticos técnicos más versátiles de la fabricación aditiva y está disponible tanto en polvo, para SLS, como en filamento, para FDM. Es un termoplástico semicristalino, es decir, su estructura molecular produce una combinación de rigidez y tenacidad que los plásticos totalmente amorfos como el ABS no pueden replicar. Los grados más habituales en impresión 3D son el PA11 y el PA12 para SLS, y el PA6 y el PA12 para filamento FDM.
Propiedades clave: la poliamida ofrece un sólido equilibrio entre resistencia a la tracción, resistencia al impacto, flexibilidad y resistencia a la fatiga, junto con una buena resistencia química a aceites, combustibles y numerosos disolventes. Algunos grados cuentan con certificación para contacto alimentario, con la excepción de las sustancias a base de alcohol. Las piezas de PA procesadas por SLS alcanzan una elevada precisión dimensional y un gran detalle superficial sin necesidad de estructuras de soporte, lo que supone una ventaja productiva importante.
Requisitos de impresión: en SLS, el polvo de PA se sinteriza a temperaturas próximas al punto de fusión del material, normalmente entre 170 y 190 °C según el grado, con la cámara de fabricación mantenida justo por debajo de ese umbral. En FDM, lo habitual son temperaturas de boquilla de 230-260 °C y una placa calefactable de 70-90 °C. La PA es extremadamente higroscópica y debe secarse a fondo antes de imprimir; la absorción de humedad es, con diferencia, la causa más frecuente de fallo de impresión con este material y provoca burbujas, hilos y una grave debilidad entre capas.
Aplicaciones: componentes aeroespaciales, piezas de automoción, robótica, prótesis médicas, utillaje para moldes de inyección y piezas funcionales de uso final que exijan durabilidad frente a distintas temperaturas y cargas mecánicas. La poliamida procesada por SLS domina especialmente la producción industrial de series cortas.
Limitaciones: su sensibilidad a la humedad obliga a protocolos estrictos de almacenamiento del filamento y del polvo, y a un secado previo a la impresión en la mayoría de los entornos. La PA se alabea más que el PLA o el PETG en sistemas FDM y se beneficia de un cerramiento. La contracción dimensional durante el proceso SLS debe tenerse en cuenta en el diseño de la pieza.
Para una comparativa completa de grados, parámetros y recomendaciones de uso, consulta nuestra guía sobre la impresión 3D con nailon.
Créditos de la foto: Sculpteo
Polímeros de alto rendimiento
PEEK
La polieteretercetona, o PEEK, es uno de los plásticos de mayor rendimiento disponibles para la impresión 3D y pertenece a la familia de las poliariletercetonas (PAEK). Ofrece una combinación de resistencia mecánica, resistencia química y estabilidad térmica que rivaliza con la de muchos metales con una fracción de su peso, lo que la convierte en una opción seria para componentes de uso final y no solo para prototipos.
Propiedades clave: el PEEK soporta temperaturas de servicio continuo de hasta 250 °C, resiste la exposición a la mayoría de los ácidos, disolventes e hidrocarburos y mantiene su integridad estructural bajo carga mecánica sostenida. Algunos grados son además biocompatibles, lo que sustenta su uso en implantes médicos.
Requisitos de impresión: temperatura de boquilla de 360-400 °C, placa calefactable de 120 °C como mínimo y cámara cerrada de alta temperatura. Las impresoras FDM de escritorio convencionales no pueden procesar PEEK; se requieren sistemas industriales o semiprofesionales específicos.
Aplicaciones: componentes estructurales aeroespaciales, implantes médicos, utillaje industrial, equipos de procesamiento químico y cualquier aplicación de uso final que exija un rendimiento equivalente al del metal con un peso reducido.
Limitaciones: los requisitos de hardware sitúan al PEEK muy lejos de la impresión 3D de consumo. Es caro en comparación con los termoplásticos técnicos, y sus altas temperaturas de procesado exigen un ajuste minucioso de los parámetros para evitar la degradación térmica y la delaminación entre capas. El diseño de la pieza debe contemplar tensiones residuales importantes si el enfriamiento no se controla con precisión.
Para un análisis completo de los parámetros, las máquinas compatibles y las aplicaciones, consulta nuestra guía sobre la impresión 3D con PEEK.
Créditos de la foto: VisionMiner
PEKK
La polietercetonacetona, o PEKK, es un pariente cercano del PEEK dentro de la familia PAEK y gana terreno en la fabricación aditiva industrial por su mejor procesabilidad. Su velocidad de cristalización más lenta le proporciona una ventana de procesado más amplia que la del PEEK, lo que la hace más tolerante durante la impresión sin renunciar a un rendimiento mecánico y térmico comparable.
Propiedades clave: el PEKK ofrece temperaturas de uso continuo cercanas a los 260 °C, una excelente resistencia química y a la radiación, y propiedades mecánicas comparables a las del PEEK. Su doble compatibilidad con los procesos FDM y SLS le confiere una flexibilidad de fabricación superior a la del PEEK, que es principalmente un material FDM.
Requisitos de impresión: temperatura de boquilla de 340-360 °C, placa calefactable de 120-160 °C y cámara cerrada de alta temperatura. Los requisitos son comparables a los del PEEK, pero su ventana de procesado más amplia hace que, en la práctica, el ajuste de parámetros resulte algo más tolerante.
Aplicaciones: componentes estructurales aeroespaciales y de defensa, piezas ligeras en sustitución del metal, utillaje industrial y aplicaciones que requieran resistencia a la radiación, como los entornos nucleares y espaciales. Destaca especialmente en la producción de series cortas mediante SLS, donde su forma en polvo aporta libertad geométrica sin estructuras de soporte.
Limitaciones: al igual que el PEEK, el PEKK exige hardware industrial específico y conlleva un coste de material considerable. Está menos disponible que el PEEK en forma de filamento y cuenta con un ecosistema más reducido de impresoras compatibles y perfiles de impresión validados.
Para una comparación directa con el PEEK y todas las pautas de procesado, consulta nuestra guía PEEK vs. PEKK y nuestra guía sobre la impresión 3D con PEKK.
Créditos de la foto: Weerg
ULTEM
ULTEM es el nombre comercial de una familia de resinas de polieterimida (PEI) desarrolladas por SABIC y representa una rama distinta de los polímeros de alto rendimiento frente al PEEK y el PEKK. Mientras que el PEEK y el PEKK destacan por su resistencia química y su resistencia estructural, las señas de identidad del ULTEM son su carácter ignífugo, su baja emisión de humos y su conformidad con la normativa de la FAA, lo que lo ha convertido en el material dominante para los componentes de interior de aeronaves en fabricación aditiva.
Propiedades clave: el ULTEM ofrece una elevada relación resistencia-peso, un carácter ignífugo intrínseco sin necesidad de aditivos y temperaturas de servicio continuo de 170-210 °C según el grado. Los dos grados principales son el ULTEM 9085, que equilibra el rendimiento mecánico con la certificación FST (llama, humo y toxicidad), y el ULTEM 1010, que ofrece mayor resistencia térmica y certificación para contacto alimentario.
Requisitos de impresión: temperaturas de extrusión superiores a 350 °C y cámara de impresión totalmente cerrada, en línea con el PEEK. En la práctica, el ULTEM se procesa de forma más fiable en sistemas FDM industriales de Stratasys y no está ampliamente disponible en impresoras de escritorio de plataforma abierta.
Aplicaciones: componentes de interior de aeronaves, utillaje aeroespacial, piezas de automoción para el vano motor, carcasas de dispositivos médicos y aplicaciones en contacto con alimentos que exijan una alta resistencia térmica. La certificación FST del ULTEM 9085 es un requisito normativo específico del sector aeroespacial que impulsa su adopción con independencia de su rendimiento mecánico puro.
Limitaciones: la dependencia de los sistemas industriales de Stratasys limita su accesibilidad y encarece de forma notable el coste por pieza frente a los termoplásticos técnicos. El coste del material se sitúa entre los más altos del mercado de filamentos FDM. La elección del grado exige una validación cuidadosa, ya que el 9085 y el 1010 tienen perfiles de propiedades sensiblemente distintos y no son intercambiables entre aplicaciones.
Para una comparativa completa de grados, parámetros y recomendaciones de uso, consulta nuestra guía sobre la impresión 3D con ULTEM.
Créditos de la foto: Weerg
Materiales especiales y funcionales
Materiales compuestos
Los filamentos compuestos combinan una base termoplástica, normalmente nailon, ABS o PLA, con fibras de refuerzo que aumentan la rigidez y la resistencia sin añadir un peso significativo. Existen dos tipos de refuerzo: la fibra corta, en la que se mezclan en el material base segmentos troceados de menos de un milímetro para mejorar la rigidez, y la fibra continua, en la que hebras ininterrumpidas recorren la pieza y aportan un rendimiento estructural próximo al de los componentes de ingeniería tradicionales. La fibra más habitual es la de carbono, aunque también se emplean la fibra de vidrio y el Kevlar según los requisitos de resistencia, peso y flexibilidad de la aplicación.
Los materiales compuestos se utilizan sobre todo en los sectores aeroespacial, de automoción y de utillaje industrial, donde la relación resistencia-peso es una prioridad de diseño. Los requisitos de hardware varían mucho según el tipo de refuerzo: los compuestos de fibra corta se imprimen en la mayoría de las máquinas FDM estándar con una boquilla endurecida, mientras que los sistemas de fibra continua, como los de Markforged, requieren impresoras específicas con doble extrusión. Para un análisis completo de los tipos de fibra, los sistemas compatibles y las consideraciones de diseño, consulta nuestra guía sobre la impresión 3D con materiales compuestos.
Créditos de la foto: SUNLU
Materiales híbridos
Los filamentos híbridos mezclan una base termoplástica, casi siempre PLA, con un material secundario en forma de polvo o partículas para modificar la estética, la textura o las propiedades superficiales de la pieza acabada. Entre las mezclas más habituales están la madera, el bambú, el corcho y los polvos metálicos, que suelen representar alrededor del 30 % de la composición del filamento. Las mezclas de madera y fibras naturales producen una textura y un aspecto orgánicos que los plásticos convencionales no pueden replicar, mientras que los filamentos con carga metálica de fabricantes como ColorFabb y BASF incorporan partículas de cobre, bronce o acero para dar a las piezas un peso, un color y un acabado auténticamente metálicos, que pueden pulirse o patinarse tras la impresión.
Los materiales híbridos son ante todo una categoría estética y de acabado, no estructural: el plástico base sigue determinando el rendimiento mecánico y las partículas añadidas no mejoran la resistencia de forma significativa. Se imprimen en máquinas FDM estándar con parámetros próximos a los de su material base, aunque las cargas abrasivas, como los polvos metálicos, exigen una boquilla endurecida para evitar un desgaste prematuro. El postprocesado, sobre todo el lijado y el pulido en las variantes con carga metálica, suele ser necesario para obtener plenamente el efecto superficial buscado.
Créditos de la foto: Kexcelled
Materiales solubles
Los filamentos solubles se emplean exclusivamente como materiales de soporte: se imprimen junto a la pieza principal y se disuelven una vez terminada la impresión, dejando geometrías complejas y limpias que sería imposible soportar y acabar de forma manual. Las dos opciones más consolidadas son el HIPS (poliestireno de alto impacto), que se disuelve en limoneno y suele combinarse con ABS por sus temperaturas de impresión compatibles, y el PVA
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View Comments (4)
Hola Amigos, quiero usar ABS como material de impresión. Estuve viendo que luego de imprimir la pieza, algunos someten la misma a vapor de acetona para darle brillo y suavizar la visualización de las capas de impresión. Mi duda es, si este tratamiento, es sólo por una cuestión te terminación o también es necesario por otros motivos (por ejemplo degradación del ABS), dicho sea de paso, me gustaría saber si realmente el ABS tiene problemas de degradación en un corto plazo de tiempo. Muchas gracias a todos! Muy bueno el espacio, Saludos!
El PLA realmente no es biodegradable , es un poco confuso que se utilice el término , el PLA es compostable con procesos industriales es decir en condiciones específicas para su degradación y no por el simple hecho de estar al aire libre, es una realidad que se basa en feculas de algunos granos como el maíz sin embargo esto no implica que tras su procesamiento el mismo adquiera la propiedad de biodegradarse.
Estoy comercializando 30 toneladas de policarbonato en polvo .
Dejo mi numero celular por si hay alguna persona que se interese .
Tengo dudas sobre la información publicada sobre el PET. Necesito que me confirmeis la temperatura de extrusión de ese material.
Muy interesantes los artículos que publicáis y los webinars.
Muchas gracias