La impresión 3D, también conocida como fabricación aditiva, es un proceso basado en la creación de un objeto capa a capa mediante la adición de material. Hoy en día existen varias técnicas de impresión, agrupadas en 7 familias principales que permiten fabricar a partir de una amplia gama de materiales, desde plásticos a metales, pasando por cerámicas y siliconas.
Fotopolimerización (VAT Photopolymerisation): una resina líquida reacciona con los fotones emitidos por una fuente de luz para endurecerse y formar las capas. Esta pieza se sumerge en un tanque de resina líquida durante la impresión.
Con esta variedad de tecnologías, podemos fabricar desde joyas hasta edificios o cohetes. Todas estas tecnologías conllevan un flujo de trabajo diferente, pero independientemente del método de impresión 3D utilizado, todo proceso de fabricación aditiva puede dividirse en 4 pasos, que detallamos a continuación.
Este primer paso consiste en obtener el modelo digital que se desea imprimir en 3D. Existen tres posibilidades para hacerlo:
Al final de esta etapa, el modelo final suele adoptar la forma de una malla de puntos en formato 3MF, STL u OBJ, entre otros.
Una vez que el modelo 3D está listo, el corte o laminado se realiza mediante una herramienta específica que convierte el modelo 3D en una serie de instrucciones que debe ejecutar la impresora, generalmente escritas en G-Code. A través del slicer, el usuario especifica los ajustes de la máquina y del material para crear el código utilizado por la impresora. Así, se introducen los parámetros de impresión (en función de la tecnología, la máquina y el material utilizados) en este slicer para crear la pieza deseada. Algunas de las soluciones de corte más conocidas del mercado son Cura o Simplify3D, entre otros.
El slicer permite convertir el modelo 3D en una serie de instrucciones para la fabricación, teniendo en cuenta los parámetros específicos establecidos.
Una vez enviado el G-Code (u otro lenguaje de programación) a la máquina, ésta imprime el modelo capa a capa. La mayoría de las impresoras 3D son soluciones autónomas capaces de crear piezas sin asistencia durante la impresión. Una vez finalizada esta etapa, el usuario recupera la pieza y, en función de la tecnología, el material y el resultado final deseado, puede ser necesario el post-procesado del objeto.
El postratamiento de una pieza puede ir desde el lijado hasta el mecanizado CNC. Este paso puede ser opcional para algunas tecnologías y materiales de impresión, mientras que otros dependen completamente de él. Entre los diferentes pasos y métodos de postprocesado encontramos: lijado, pintado, ensamblado, recocido, mecanizado, etc.
El postratamiento es la última etapa del flujo de trabajo en la fabricación aditiva.
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