¿Podría una botella de plástico terminar convertida en una galleta? Aunque la idea parece sacada de una película de ciencia ficción, un equipo de investigadores de la Universidad del Sur de Illinois (SIU) en Carbondale está explorando precisamente esta posibilidad. Su proyecto, denominado µBites, busca transformar residuos plásticos y agrícolas en alimentos mediante procesos biotecnológicos e impresión 3D.
El proyecto fue presentado el 24 de agosto durante ACS Fall 2026, la reunión de la American Chemical Society, y forma parte de una investigación vinculada a la NASA Deep Space Food Challenge. El objetivo es desarrollar nuevas formas de producir alimentos utilizando pocos recursos y generando la menor cantidad posible de residuos, una necesidad especialmente relevante cuando se piensa en misiones espaciales de larga duración.
Créditos: SIU Carbondale Communications vía ACS.
El proceso, paso a paso
El proceso comienza con el PET y residuos de origen vegetal. Los investigadores emplean un proceso de disolución hidrotérmica oxidativa que utiliza agua, oxígeno, altas temperaturas y presión para descomponer estos materiales en moléculas más pequeñas.
A continuación, diferentes cepas de levadura transforman estos compuestos en biomasa rica en proteínas y otros ingredientes. El equipo también ha desarrollado microorganismos capaces de producir sustancias que mejoran las características del alimento. Por ejemplo, una cepa de levadura puede producir vainillina, responsable del sabor y aroma de la vainilla, mientras que otra puede utilizar etilenglicol procedente del PET para producir betacaroteno, un precursor de la vitamina A.como vainillina o betacaroteno.
Los ingredientes obtenidos se mezclan con componentes como fibra, almidón y edulcorantes y se introducen en una impresora 3D de alimentos. La máquina deposita la mezcla capa por capa para crear las pequeñas galletas µBites, que posteriormente se calientan en un microondas para conseguir su forma y textura finales.
¿Comida del futuro?
Por ahora, µBites sigue siendo un proyecto experimental. Los investigadores continúan trabajando en la composición de las galletas y en la producción de ingredientes mediante microorganismos. También deben realizarse nuevas pruebas para evaluar sus características y aceptación. La investigadora Sandhya Jayasekara, que trabaja en el desarrollo del sabor y el valor nutricional de las µBites, explica que el objetivo es seguir mejorando el producto: “Para fabricar esta galleta, utilizamos microbios y los convertimos en un producto más atractivo y amigable para el consumidor”.
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*Créditos de la foto de portada: Rusty Bailey/SIUC Media & Communication Resources