Uno de los pilares de la fabricación aditiva es el principio de «capa por capa». Sin embargo, hay una tecnología que rompe por completo con este planteamiento: la impresión 3D volumétrica. En lugar de construir un objeto sección a sección, solidifica la pieza completa de una sola vez dentro de un recipiente de resina fotosensible, en un proceso más parecido a la materialización de un holograma que a lo que solemos entender por impresión.
El concepto no empezó a tomar forma hasta 2019, cuando investigadores de la Universidad de California en Berkeley y del Laboratorio Nacional Lawrence Livermore publicaron su trabajo sobre «litografía axial computarizada». A día de hoy, la tecnología sigue en fase de maduración y la mayoría de los sistemas se encuentran en laboratorios de investigación y startups en fases iniciales. El año pasado, la empresa de impresión 3D volumétrica PERFI Technologies recibió el premio Startup of the Year de Formnext; puedes ver nuestra entrevista con el equipo a continuación.
La velocidad y la precisión explican por qué conviene seguir de cerca la impresión 3D volumétrica. Objetos cuya fabricación capa por capa llevaría horas pueden solidificarse en segundos, sin líneas de capa visibles y prácticamente sin estructuras de soporte. Esto abre nuevas posibilidades en bioimpresión, donde un curado suave preserva las células vivas; en óptica y microfluídica, ámbitos en los que importa la precisión por debajo del espesor de capa; y en prototipado rápido.
Los seis proyectos que presentamos a continuación, desarrollados en varios continentes y vinculados en su mayoría a universidades y laboratorios financiados con fondos públicos, muestran cuánto ha avanzado la impresión volumétrica durante el último año.
DISH en la Universidad de Tsinghua: impresión récord en menos de un segundo mediante un campo de luz giratorio
En 2026, después de cinco años de investigación y desarrollo, científicos de la Universidad de Tsinghua, en Pekín, publicaron DISH, siglas de síntesis digital incoherente de campos de luz holográficos, en la revista Nature. La técnica sustituye el giro habitual del recipiente por la rotación de la propia luz. Un periscopio giratorio de alta velocidad proyecta patrones holográficos desde un láser de 405 nm, a hasta 10 rotaciones por segundo, y solidifica el objeto completo en un baño de resina en reposo.
Los resultados son notables. El equipo fabricó objetos complejos a escala milimétrica en 0,6 segundos, con una resolución de 19 micrómetros en un rango de profundidad de 1 cm y una velocidad de impresión volumétrica de 333 mm³/s. Como la técnica no necesita hacer girar la propia impresión, también funciona con resinas mucho menos viscosas que las requeridas por las impresoras volumétricas convencionales, lo que ayuda a mantener la nitidez de las piezas.
El equipo probó DISH con una amplia variedad de materiales y aplicaciones, desde componentes de ingeniería y dispositivos fotónicos hasta andamios para bioimpresión fabricados con GelMA. Los resultados apuntan a una técnica que, conforme madure, podría abarcar usos tanto industriales como biomédicos.
Créditos de la imagen: Tsinghua University
MTV en la Universidad Técnica de Eindhoven: modelar la impresión volumétrica para obtener resultados predecibles
La impresión volumétrica ya ofrece velocidad, pero la previsibilidad sigue siendo un reto. El proyecto MTV (Multiphysics Modelling of Tomographic Volumetric Additive Manufacturing Processes for Predictive Product Properties), que se desarrolla desde enero de 2026 hasta diciembre de 2030, reúne al Materials Innovation Institute (M2i), Eindhoven University of Technology y la empresa especializada en imagen Motion Imager para abordar este problema.
Con algo más de 1 millón de euros de financiación a través del programa neerlandés PPS-I Strategic Programmes, el equipo está desarrollando modelos computacionales y herramientas de software capaces de predecir el resultado real de una impresión antes de fabricarla. Para ello, tiene en cuenta cómo afectan las variaciones del material a la resolución, las propiedades mecánicas y la precisión. El objetivo es sustituir el actual método de ensayo y error por un proceso fiable y repetible. El equipo prevé demostrar los logros del proyecto mediante casos de uso industriales.
Créditos de la imagen: TU Eindhoven
TVAM en la EPFL: una oreja impresa en tamaño natural
El último avance del Laboratorio de Dispositivos Fotónicos Aplicados (LAPD) de la EPFL, en Lausana, publicado el 21 de mayo de 2026 en Light: Science & Applications, aborda una de las principales limitaciones de la bioimpresión volumétrica: las células vivas no pueden exponerse demasiado tiempo a la luz sin sufrir daños.
La solución del equipo consistió en modular la fase de la luz láser en lugar de su intensidad. Este enfoque holográfico logra la misma precisión de conformado con una potencia óptica 70 veces menor que la de las técnicas anteriores. Con un diodo láser de solo 150 mW, los investigadores solidificaron objetos a escala milimétrica en segundos y piezas a escala centimétrica en minutos. El trabajo culminó en una estructura de 64 mm³: una oreja humana a tamaño natural, fabricada con una resina a base de gelatina y con células humanas vivas integradas. Seis días después, las células no solo habían sobrevivido, sino que habían empezado a formar redes organizadas.
El avance supone un paso hacia los implantes bioimpresos para medicina reconstructiva. Los próximos trabajos se centrarán en mejorar la fidelidad de la proyección, comprobar los límites de la técnica con poblaciones celulares más densas y, finalmente, imprimir directamente sobre tejidos u objetos existentes.
Créditos de la foto: EPFL
SONOCRAFT en Barcelona: crear tejido cardíaco capaz de latir
SONOCRAFT, en marcha desde abril de 2025 hasta marzo de 2029, es un proyecto de Horizon Europe coordinado por la Universitat de Barcelona y respaldado con cerca de 3 millones de euros por el programa EIC Pathfinder Open. Reúne a siete instituciones socias de España, Suecia, Alemania, Portugal y Suiza, entre ellas ETH Zurich y la University of Bern, para abordar uno de los mayores retos de la ingeniería de tejidos: crear tejido cardíaco que se comporte como tal.
La particularidad del proyecto consiste en combinar la impresión volumétrica con la manipulación ultrasónica de partículas. Mediante ondas sonoras, los investigadores posicionan y alinean con precisión las células cardíacas mientras el proceso volumétrico construye la estructura circundante. De este modo pueden crear estructuras cardíacas a escala centimétrica con vasculatura artificial integrada para el flujo de oxígeno y nutrientes, un grado de fidelidad estructural difícil de alcanzar con la bioimpresión convencional. Con este enfoque, el proyecto busca transformar la ingeniería de tejidos, los ensayos de fármacos y la medicina regenerativa aplicada a las enfermedades cardíacas.
Bioxolografía en ETH Zurich: ingeniería de tejido muscular esquelético
La bioimpresión convencional presenta un punto débil estructural: puede colocar células, pero tiene dificultades para controlar su orientación durante la impresión. Esto supone un problema para cualquier tejido cuya función dependa de su arquitectura, como el músculo. Desde 2023, un proyecto Sinergia financiado por la Swiss National Science Foundation trabaja precisamente en este reto mediante la bioxolografía, una técnica de impresión volumétrica de alta resolución basada en luz y concebida para que los investigadores puedan controlar la orientación celular durante la propia impresión.
El consorcio está dirigido por el Soft Robotics Lab de ETH Zurich y cuenta con Humboldt University Berlin, el Biozentrum de la University of Basel, el Regenerative Medicine Technologies Lab de Bellinzona y la spin-off de impresión volumétrica xolo como socia del proyecto. Su objetivo es el músculo esquelético: desarrollar modelos tridimensionales de tejido que reproduzcan la heterogeneidad celular, la arquitectura y el rendimiento del músculo nativo. El trabajo abarca la fotoquímica, la fisiología muscular, la ingeniería de tejidos y la robótica blanda, y el aprendizaje automático guía el proceso de biofabricación.
Además de sus posibles aplicaciones en terapias regenerativas y cribado de fármacos, los actuadores musculares funcionales fabricados de este modo podrían utilizarse en robótica biohíbrida e incluso en la producción de carne cultivada. Esto convierte al proyecto en uno de los puntos de encuentro más singulares de la próxima etapa de la impresión volumétrica.
Los investigadores trabajan en el desarrollo de un proceso de biofabricación basado en aprendizaje automático para crear actuadores musculares controlables y contráctiles. (Créditos de la imagen: Hecht, Rüegg, Moretti y Katzschmann).
OpenCAL: sacar la impresión CAL del laboratorio
Hasta ahora, la impresión volumétrica ha permanecido principalmente dentro de laboratorios universitarios y programas de investigación con amplia financiación. Por ello, ha quedado fuera del alcance de quienes no disponen de acceso institucional a una máquina hecha a medida o de los conocimientos químicos necesarios para formular su propia resina. OpenCAL, un proyecto de código abierto lanzado en 2025, trabaja para reducir esa barrera de acceso a la litografía axial computarizada (CAL).
Con aportaciones de más de 40 personas, el proyecto presentó la versión preliminar de OpenCAL V2.0 en junio de 2026 y publicó una guía completa para construir, instalar y utilizar la impresora, con archivos alojados en Printables gracias a una colaboración con Prusa que prevé organizar un concurso de diseño. Igual de importante es la alianza de OpenCAL con Formlabs para fabricar una resina de fotopolímero lista para usar, formulada específicamente para CAL y distribuida a través de MatterHackers. Esta colaboración elimina una de las principales barreras de entrada, ya que, sin ella, quienes construyan la máquina tendrían que preparar su propia formulación química.
El equipo reconoce abiertamente que el proyecto se encuentra en una fase inicial: cabe esperar un proceso de montaje más próximo a los primeros años de la impresión 3D de sobremesa que a la madurez actual de esta tecnología, además de numerosos intentos fallidos de impresión. Sin embargo, OpenCAL cuenta con documentación completa, código fuente en GitHub y una comunidad activa en Discord que orienta el desarrollo continuo. Su apuesta es que un enfoque abierto e impulsado por la comunidad pueda hacer por la impresión volumétrica lo que RepRap hizo en su día por FDM.
OpenCAL V2 durante una impresión. (Créditos de la foto: OpenCAL)
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*Imagen de portada: modelos impresos en 3D del proyecto DISH de Tsinghua University. (Créditos de la foto: Tsinghua University).