La fabricación aditiva llega cada vez a más campos, y con ella se prueban materiales nuevos. Uno de los que tienen más recorrido es el hormigón, sobre todo en construcción de viviendas. incremental3d se dedica desde 2017 a este tipo de impresión 3D. Sus fundadores, Georg Grasser y Johannes Megens, ya trabajaban juntos en la universidad con fabricación aditiva y con hormigón antes de montar la empresa, y ahora aplican lo aprendido a piezas bastante singulares. Hemos hablado con ellos.
3DN: ¿Podéis presentaros y contarnos cómo llegasteis a la impresión 3D?
Somos incremental3d y llevamos desde 2017 en el mundo de la impresión 3D con hormigón. Aparte de gestionar la empresa, somos colaboradores científicos en la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Innsbruck. La impresión 3D lleva tiempo presente en el sector, aunque al principio se usaba casi solo para maquetas. Hacia 2012, el Instituto de Arquitectura Experimental montó un laboratorio robotizado donde desde entonces se investigan técnicas de fabricación automatizadas. Más tarde empezamos a imprimir con otros materiales y en tamaños mayores; en 2015 nos metimos con el hormigón.
Johannes Megens (izquierda) y Georg Grasser (derecha).
3DN: ¿Cómo nació incremental3d y cuál es su objetivo?
Fundamos la empresa en 2017 como spin-off de la Universidad de Innsbruck. Antes llevábamos ya más de dos años investigando la impresión 3D con hormigón en un proyecto conjunto. Cuando vimos que había demanda y que la tecnología ya daba resultados decentes, decidimos dar el paso, pero sin lanzarnos a producir a gran escala: preferimos empezar con unos pocos proyectos elegidos. Sí, arrancamos más con objetos de diseño que con obras de arquitectura, aunque nuestra intención es acabar trabajando en dimensiones arquitectónicas, pero esas piezas nos sirven como vara de medir para la calidad, y la vara no baja cuando hacemos algo más grande.
3DN: ¿Cuáles han sido los proyectos que más os han gustado y en qué andáis ahora?
Hemos hecho unos cuantos proyectos interesantes, cada uno con su lío particular. En 2018, por ejemplo, trabajamos en la chaise longue digital de Philipp Aduatz. Nos tocó desarrollar bastante para conseguir las trayectorias, y fue también la primera vez que exprimimos de verdad las posibilidades cinemáticas de los robots industriales.
Un proyecto realizado con la diseñadora Lilian van Daal. (Foto: Marthe Hoet)
Cohesion fue una obra dentro de nuestra propia universidad. Era la primera vez que nos enfrentábamos a algo de ese tamaño, así que aparecieron problemas logísticos que no habíamos tenido antes.
El primer puente Striatus, en Venecia, cambió un poco las reglas del juego para la impresión 3D con hormigón. Lo más bonito del proyecto fue la colaboración con el resto de socios, sobre todo con Zaha Hadid Architects y el Block Research Group. Hace poco hemos podido retomar ese trabajo en una segunda versión, el puente Phoenix.
Ahora mismo tenemos dos proyectos grandes en marcha. Uno, un sistema de muros, empezará a producirse pronto; el otro sigue en pruebas. Y acabamos de terminar un encargo en Bélgica para Lilian van Daal: unas piezas preciosas para una oficina compartida.
El proyecto Cohesion, de incremental3d. (Foto: Rupert Asanger).
3DN: ¿Qué tecnología usáis y qué problemas os plantea?
Imprimimos por extrusión con un sistema de dos componentes. Para que fragüe rápido, el mortero se activa en la boquilla con un acelerador; así conseguimos piezas relativamente finas y superficies con buen acabado. El material lo deposita un robot industrial de seis ejes, lo que nos permite trabajar con capas no planas.
Los retos son varios. Para empezar, el propio peso del material manda mucho: influye de lleno en qué se puede imprimir y qué no. El proceso en sí es complejo y no perdona imprecisiones. Además, casi todo lo que hacemos son piezas únicas, así que a veces toca retocar los parámetros entre una pieza y otra. Y esa producción unitaria también complica la logística, porque no hay envío estándar que nos sirva.
El puente Phoenix, hecho con Block Research Group, la ETH de Zúrich, Zaha Hadid Architects, incremental3d y Holcim. (Foto: Block Research Group).
3DN: ¿Cómo es el flujo de trabajo cuando colaboráis con diseñadores o instituciones?
La mayoría de los encargos nos llegan de diseñadores y arquitectos que sienten curiosidad por la tecnología. Solemos empezar hablando con ellos para entender qué quieren y qué necesitan, y por nuestro lado les contamos hasta dónde llega el proceso y qué peculiaridades tiene. A partir de ahí los acompañamos en la planificación: afinamos detalles con ellos y coordinamos con nuestros socios. Casi siempre hay una fase de pruebas (trayectorias, color), y una vez cerrado todo eso, el resto va rápido: elegimos cómo generar las trayectorias, simulamos la impresión y a imprimir. Si queréis saber más, pasaos por nuestra web.
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*Créditos de la foto de portada: naaro