¿Y si las malformaciones del cráneo pudieran tratarse sin cirugía, directamente en su origen genético? Un equipo de investigación italiano ha desarrollado una prometedora estrategia terapéutica para abordar la craneosinostosis, una afección caracterizada por la fusión prematura de las suturas del cráneo en bebés. La clave está en un “silenciador génico” administrado mediante nanopartículas e integrado en un hidrogel impreso en 3D que actúa de forma localizada y es mínimamente invasivo.
En muchos casos, las formas más graves de craniosinostosis están causadas por mutaciones en el gen FGFR2, responsable de regular el crecimiento óseo. Cuando este gen falla, las suturas craneales se osifican demasiado pronto, impidiendo el desarrollo normal del cerebro y provocando deformaciones severas del cráneo y del rostro, además de alteraciones respiratorias, auditivas y visuales. Actualmente, estas patologías, como el síndrome de Crouzon, solo pueden tratarse mediante cirugías invasivas realizadas a los pocos meses de vida y repetidas durante la infancia. El nuevo enfoque, aún en fase preclínica, apunta a algo distinto: corregir el problema en su origen molecular, sin procedimientos quirúrgicos mayores.
Resumen gráfico del sistema 3D para tratar malformaciones craneales (créditos de la imagen: Lattanzi et al., 2025).
El equipo coordinado por la profesora Wanda Lattanzi, de la Università Cattolica del Sacro Cuore y del Policlínico Gemelli del campus en Roma, ha trabajado durante años en comprender estos mecanismos celulares. El resultado más reciente es el desarrollo de pequeños interferentes, denominados siRNA, capaces de “silenciar” exclusivamente la versión mutada del gen FGFR2.
Nanopartículas, hidrogeles e impresión 3D
La pregunta que se planteó el equipo italiano fue cómo llevar esa solución genética hasta las células adecuadas y mantener su efecto en el tiempo. Aquí es donde entra en juego la nanotecnología y la impresión 3D. En un segundo estudio, publicado en Regenerative Biomaterials, el equipo integró los siRNA en nanopartículas biocompatibles de PLGA (ácido poli(láctico-co-glicólico)), ampliamente utilizadas en aplicaciones médicas como sistemas de liberación controlada. Estas nanopartículas se incorporan a un hidrogel inyectable, que puede introducirse de forma percutánea y adaptarse al defecto óseo a tratar. El hidrogel se fabrica mediante impresión 3D, lo que permite controlar su geometría. Una vez implantado, el sistema libera de forma gradual el silenciamiento génico, manteniendo su eficacia hasta 20 días y logrando reducir la actividad del gen mutado hasta en un 90%.
Sobre los planes a futuro que tiene el equipo científico, Lattanzi declara: «serán necesarios estudios en modelos animales seguidos de ensayos clínicos de seguridad y eficacia en humanos, un proceso que suele requerir varios años de desarrollo y autorizaciones normativas. Si todo transcurre sin obstáculos significativos en la fase preclínica, es realista suponer que los primeros ensayos clínicos podrán comenzar en los próximos cinco años».
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*Créditos de la foto de portada: Università Cattolica del Sacro Cuore