El 11 de septiembre de 2026, la empresa especializada en fabricación aditiva Impossible Objects, Inc. anunció una ronda de financiación de serie B de 40 millones de dólares. La inversión servirá para llevar a mayor escala su tecnología propia Composite-Based Additive Manufacturing (CBAM) y responder a la demanda de los sectores aeroespacial, de defensa e industrial.
La ronda, liderada por Inflection Equity, contó también con la participación de Aaron Wealth Management, OCA Ventures, Impact Capital y Excell Partners. Esta inyección de capital acelerará la expansión comercial de la impresión 3D de alta velocidad con materiales compuestos, capaz de sustituir al mecanizado CNC y al moldeo por inyección tradicionales en la producción de piezas de uso final.
La tecnología CBAM consigue una resistencia de las piezas adecuada para aplicaciones industriales.
El salto de la impresión 3D a la producción en masa
Desde hace años se habla de la transición del sector de la fabricación aditiva del prototipado rápido a la producción a gran escala. La tecnología CBAM de Impossible Objects aborda este reto al combinar una elevada velocidad de producción con materiales compuestos de alto rendimiento, como la fibra larga de carbono y la fibra de vidrio. El método fabrica en serie piezas ligeras para aplicaciones que tradicionalmente han recurrido a procesos como el mecanizado CNC y el moldeo por inyección. Al mismo tiempo, la empresa sostiene que esta tecnología elimina la necesidad de utillaje costoso y los gastos asociados.
«Hemos creado una forma de fabricar radicalmente nueva», afirmó Robert Swartz, fundador y presidente de Impossible Objects. «Vivimos a través de los objetos y hemos cambiado la manera de fabricarlos. Esto es tan importante como la fresadora, la medición de precisión y las piezas intercambiables. Esta financiación nos proporciona los recursos necesarios para acercar esa visión a más clientes y hacerla realidad a gran escala».
Rendimiento de la CBAM 25
Impossible Objects lanzó la CBAM 25 a principios de 2025. Desde entonces, la empresa ha recibido cinco pedidos y ha comenzado a instalar el sistema en los sectores aeroespacial, de defensa y de fabricación avanzada. Entre los usuarios figuran la Fuerza Aérea de Estados Unidos, el National Institute for Aviation Research, el Oregon Manufacturing Innovation Center y el Rochester Institute of Technology. En el Rock Island Arsenal del Ejército de Estados Unidos, la tecnología puede hacer posible la producción de hasta 10.000 cuerpos de drones al mes.
Principales especificaciones técnicas y ventajas
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Velocidad de producción: imprime hasta 25 capas por minuto, una velocidad 15 veces superior a la de otras tecnologías industriales de impresión 3D.
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Resistencia del material: produce piezas de material compuesto con una resistencia a la tracción de hasta 200 MPa, lo que supone una resistencia hasta 4 veces superior a la de las piezas de polímero impresas en 3D mediante métodos tradicionales.
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Precisión: mantiene la integridad estructural con una contracción térmica o un alabeo mínimos.
Impossible Objects explicó que la inversión de 40 millones de dólares de la ronda de financiación de serie B se destinará directamente a aumentar la producción de hardware para los sistemas CBAM industriales, acelerar los despliegues globales con clientes y ampliar las operaciones comerciales y el servicio técnico sobre el terreno.
El foco en la defensa nacional
Además del respaldo del capital riesgo, Impossible Objects ha conseguido más de 20 millones de dólares en contratos con el Gobierno de Estados Unidos y adjudicaciones SBIR (Small Business Innovation Research) de Fase I y II. La tecnología figura oficialmente en la hoja de ruta tecnológica de la Fuerza Aérea de Estados Unidos y ya está instalada en el Air Force Research Laboratory (AFRL).
Las principales iniciativas de I+D en defensa se centran en vehículos aéreos no tripulados de alta resistencia y largo alcance, cableado interno integrado directamente en piezas impresas en 3D y componentes estructurales ligeros para alas y fuselajes de aeronaves.
«La naturaleza de la guerra está cambiando con la incorporación de nuevas tecnologías», señaló Stephen Farmen, general de división retirado del Ejército de Estados Unidos. «Como consecuencia, la base industrial de defensa necesita nuevas tecnologías de fabricación avanzada que hagan posible una producción distribuida sólida y flexible. Así podremos proporcionar a nuestros soldados nuevas tecnologías, como sistemas de drones y antidrones, además de piezas de reparación, con mayor rapidez, más flexibilidad y unos plazos de entrega radicalmente más cortos».
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*Créditos de todas las fotos: Impossible Objects