La impresión 3D detrás de la cruz que corona la Sagrada Familia en el año del centenario de Gaudí

Con 172,5 metros, la Torre de Jesucristo convierte a la Sagrada Familia en el templo católico más alto del mundo. El papa León XIV la bendijo este 10 de junio de 2026, 144 años después de que se colocara la primera piedra. La cúspide que corona esa torre es una cruz de 17 metros de altura, 13 de ancho y más de 12 toneladas, revestida con más de 13.000 piezas de cerámica blanca esmaltada. Y en su fabricación, la impresión 3D tuvo un papel que no se ve a simple vista.

La confusión más frecuente cuando se habla de fabricación digital en proyectos históricos es asumir que la tecnología sustituye al proceso artesanal. En este caso, no fue así. Aldo Sollazo, CEO de LAMÁQUINA, la empresa de fabricación digital que trabajó en el proyecto junto a Cerámica Cumella, ha explicado a 3Dnatives que las piezas cerámicas que recubren la cruz no se imprimieron en 3D. Lo que sí se imprimió fueron los moldes.

«La impresión 3D se utilizó en una fase intermedia y fundamental del proceso: la fabricación de los moldes que sirvieron para dar soporte a las piezas durante la cocción», explica Sollazo. Esos moldes se fabricaron con un material cerámico compatible con el de las piezas definitivas. “Esto permitió acompañar adecuadamente el comportamiento del conjunto durante el proceso térmico y asegurar que cada elemento mantuviera la geometría prevista antes de su montaje final”.

Impresión de los moldes (izq.); Torre de Jesucristo (der.). (Créditos: LAMÁQUINA – Pilar Jiménez).

Cada pieza de la cruz tiene una geometría diferente, y cada una necesitaba un soporte específico que controlara posibles deformaciones durante la cocción. «Más que un sistema de producción seriado, se trató de una labor de fabricación altamente controlada, donde cada molde funcionaba como una interfaz de precisión entre diseño, material y proceso constructivo», añade.

Cerámica Cumella es el taller responsable del revestimiento de toda la torre, incluida la cruz. Por una parte, fabricaron más de 50.000 piezas esmaltadas a mano siguiendo una codificación de forma, color y posición. Para le exterior de la cruz, tuvieron que diseñar hasta 500 formas distintas de piezas de vidrio y cerámica blanca esmaltada. El blanco tampoco fue sencillo. Probaron cerca de 50 tonalidades hasta encontrar los 15 que mejor capturan y reflejan la luz del sol. El taller recurrió a moldes impresos en 3D que es precisamente donde entró LAMÁQUINA.

Para Sollazo, trabajar junto a Cumella fue exigente y significativo: «Haber podido aportar nuestra tecnología en una obra de esta relevancia demuestra que la impresión 3D puede integrarse con rigor en procesos constructivos de altísima complejidad, dialogando con exigencias estructurales, materiales y productivas de primer nivel.»

Moldes de soporte para la cocción de cerámica (créditos: LAMÁQUINA – Pilar Jiménez).

De los modelos de yeso de Gaudí a los moldes de la cruz

El uso de la impresión 3D en la Sagrada Familia no empezó con esta cruz. La Junta Constructora del Templo Expiatorio adoptó la tecnología en 2001 para fabricar prototipos de los componentes más complejos del edificio, sustituyendo los modelos de yeso que se hacían a mano. En concreto, se optó por la ZPrinter 650 de 3D Systems, una impresora de binder jetting que daba piezas de yeso blancas como con las que trabajaba Gaudí. Esa impresora permitía crear piezas en pocas horas y modificarlas fácilmente, lo que aceleró la toma de decisiones en una obra donde de tal tamaño.

Esa necesidad de pensar en tres dimensiones no era nueva: Gaudí ya construía en maqueta y sus modelos de yeso fueron la referencia durante décadas. El problema es que la mayoría se perdieron en el incendio de 1936. La impresión 3D fue una forma de reconstruir lo perdido y seguir construyendo con fidelidad al diseño original.

Veinticinco años separan aquellos primeros prototipos del trabajo de LAMÁQUINA. Para Sollazo, la tecnología «no viene a sustituir los procesos tradicionales, sino a ampliar sus posibilidades». En esta cruz, la impresión 3D se quedó en los moldes, pero forma ya parte de una historia que lleva 144 años construyéndose.

La Torre de Jesucristo se ha finalizado este 2026, año del centenario de la muerte de Gaudí (créditos: Sagrada Familia).

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*Créditos de la foto de portada: 3Dnatives

Carol S.:
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