En plena carrera del Departamento de Defensa de Estados Unidos por alcanzar la llamada «dominancia de drones», un ambicioso plan que contempla la adquisición de hasta 300.000 drones de ataque de un solo uso antes de 2028, el Cuerpo de Marines ha dado un paso inicial. Se trata del desarrollo de su primer dron impreso en 3D totalmente compatible con la Ley de Autorización de Defensa Nacional (NDAA).
La National Defense Authorization Act (NDAA) es la legislación que regula, entre otros aspectos, qué tecnologías y componentes pueden emplearse en sistemas militares estadounidenses, especialmente en áreas sensibles como comunicaciones, electrónica y software. En otra palabras, la NDAA busca evitar el uso de componentes con posibles backdoors o dependencias tecnológicas de países considerados adversarios. El dron, bautizado como HANX, es el resultado del trabajo de un pequeño equipo de Marines en Carolina del Norte. Al frente del proyecto se encuentra el sargento Henry David Volpe, mecánico de transporte motorizado, autodidacta en impresión 3D y robótica desde la adolescencia.
Aunque el Cuerpo de Marines ya había experimentado con drones impresos en 3D en el pasado, HANX representa para ellos un avance. A diferencia de otros, el nuevo dron cumple estrictamente con los requisitos de la NDAA, lo que implica que todos sus componentes están libres de hardware y software de origen potencialmente comprometido. HANX ha sido diseñado como una plataforma modular que los propios Marines pueden imprimir, modificar y reparar. Esto permite ajustar rápidamente el diseño a diferentes misiones. Entre los usos previstos se incluyen el reconocimiento táctico, logística ligera, entrenamiento e incluso como dron de ataque de bajo coste.
En apenas 90 días, el sargento Volpe desarrolló cinco versiones principales del dron y decenas de iteraciones menores. Para garantizar que motores, controladores, sensores y sistemas de comunicación cumplieran con los estándares NDAA, Volpe dedicó varios meses a la investigación, al contacto directo con fabricantes y a la validación por parte de oficinas gubernamentales, incluida NAVAIR, responsable de la certificación de vuelo. Finalmente, HANX obtuvo una aprobación interina de vuelo, convirtiéndose en el primer dron impreso en 3D del Cuerpo de Marines con autorización oficial para operar. Tras la aprobación, el Innovation Campus comenzó a transformar el proyecto en un programa formativo, con planes de entrenamiento y marcos de curso para que otras unidades puedan fabricar y mantener sus propios drones. Algunas unidades, como fuerzas especiales y equipos de desactivación de explosivos, ya han mostrado interés inmediato en producir más unidades de HANX para misiones específicas, según un comunicado del Cuerpo de Marines.
La rápida evolución de los drones y el contexto internacional actual causan debate e incertidumbre, de eso no hay duda. Sin embargo, entender cómo estas tecnologías se integran en estructuras militares es clave para analizar el papel que la fabricación aditiva jugará en el futuro.
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*Créditos de todas las fotos: MARINE CORPS / Sgt. Alfonso Livrieri