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¿Deberíamos preocuparnos por las armas impresas en 3D?

Publicado el octubre 7, 2020 por Alicia M.

Hace menos de una década, millones de personas no tenían idea de lo que era la impresión 3D y la conocieron por primera vez cuando los titulares de las noticias internacionales anunciaban “armas impresas en 3D”. Años después de que se creara la primera pistola con tecnologías 3D, las personas y los gobiernos aún discuten este tema; las opiniones están divididas. Pero, ¿cómo empezó la historia de las armas impresas en 3D? ¿Qué tecnologías de fabricación aditiva se utilizan? ¿Por qué algunas personas creen que las armas de fuego impresas en 3D son más peligrosas que las «tradicionales», mientras que otras no están de acuerdo? Hoy os traemos una revisión sobre este tema para abordar las preguntas más planteadas.

Cody Wilson inventa la pistola impresa en 3D

Todo comenzó en 2012, cuando un hombre llamado Cody Wilson reveló su plan para hacer que el diseño de armas de fuego fuera de código abierto para que todos pudieran imprimirlas desde casa. El criptoanarquista autoproclamado, no era ni un criminal ni un geek trastornado, sino un estudiante de derecho en la Universidad de Texas por aquel entonces. Sin embargo, dejó la universidad al año siguiente, para dedicarse, a tiempo completo, al desarrollo y distribución de armas impresas en 3D. Para ello, fundó una organización, Defense Distributed, con su propia plataforma online denominada Defcad. Wilson lo identifica no como un negocio de tecnología, sino más bien como una “organización de defensa sin fines de lucro”, cuyo propósito es luchar contra la censura del gobierno.

Cody Wilson

En 2013, el primer archivo CAD de la pistola estuvo disponible en línea, y se podía descargar de forma gratuita desde cualquier parte del mundo. El archivo digital se volvió viral de inmediato, con más de 100,000 descargas en tan solo 2 días. Como era de esperar, esto llevó al gobierno de los Estados Unidos a exigir que Defense Distributed eliminara el archivo de su sitio web.

Armas impresas en 3D en los EE. UU.

Lo que siguió es una batalla legal entre Cody Wilson y el gobierno de los EE. UU., que consistió en juicios de ida y vuelta. Duró 5 años, hasta que en 2018, la administración de Trump legalizó las armas impresas en 3D. El mismo año, Wilson fue acusado de agresión sexual a una menor de edad y tuvo que dimitir de Defense Distributed. Sin embargo, la organización no dejó de existir sin Cody. Hoy, por una tarifa anual de 50 dólares, los usuarios del sitio web de Defcad pueden acceder a los archivos que contienen diferentes diseños de armas impresas en 3D. Los usuarios no solo pueden descargar, sino que también pueden subir archivos que no están disponibles fuera de los EE. UU.

Un ejemplo de un diseño de pistola para impresión 3D.

Curiosamente, la legalización de 2018 por parte de la administración de Trump no fue el final de la historia. En 2019, un juez federal en Seattle dictaminó que la legalización era ilegal y, por lo tanto, bloqueó temporalmente Defcad. En respuesta a ese bloqueo, el grupo Deterrence Dispensed se formó el mismo año (2019). Si bien comparten la misma ideología, esta red de activistas de armas se diferencia de Defense Distributed en que está completamente descentralizada, lo que significa que sería extremadamente difícil, si no imposible, detenerlos. En su sitio web, la red de activistas afirma: “Deterrence Dispensed ha optado deliberadamente por no organizarse formalmente. Esto asegura que nada pueda afectarnos como grupo, como le ocurrió a Defense Distributed cuando el gobierno les impidió como empresa dar a conocer los planos de la pistola Liberator. (…) Desde sus inicios, Deterrence Dispensed ha estado dando a conocer las armas de fuego de código abierto a la esfera pública y continuará haciéndolo indefinidamente”.

Modelo 3D de un arma de fuego.

Todos los activistas de armas, incluyendo Defense Distributed y Deterrence Dispensed, se refieren a la Segunda Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos, “Una milicia bien regulada, siendo necesaria para la seguridad de un Estado libre, el derecho de la gente a tener y portar armas, deberá no ser infringido”. Entonces, la batalla legal entre los activistas de armas y el gobierno de los Estados Unidos aún continúa actualmente. A principios de 2020, una coalición de 20 estados y el Distrito de Columbia presentó una demanda contra el gobierno federal por la decisión de la Administración Trump de permitir compartir archivos de armas impresas en 3D en Internet.

Tipos de armas impresas en 3D

El arma impresa en 3D también se conoce como la «pistola fantasma», ya que no tiene un número de serie comercial ni ninguna otra marca que pueda ayudar a identificar al propietario. El Liberator.380, el modelo diseñado y lanzado por Cody Wilson en 2013, fue la primera pistola de plástico creada con esta tecnología. Era una pistola de un solo disparo hecha con modelado por deposición fundida en una impresora 3D de Stratasys Dimension SST. A día de hoy, el Liberator.380  es lo más parecido a una pistola totalmente de plástico, aunque todavía requiere un clavo de acero que sirva de percutor. Una característica importante de una pistola de plástico, y una razón para temerla, es que no activa detectores de metales. Pero veremos más sobre esto a continuación.

The Liberator, la primera pistola impresa en 3D.

Si bien el Liberator.380 podría ser la pistola impresa en 3D más conocida hecha de plástico, también hay pistolas más fuertes y confiables que se pueden crear mediante fabricación aditiva de metal. Por ejemplo, la réplica de Solid Concepts de la pistola Browning 1911 fue la primera pistola de metal impresa en 3D. Solid Concepts era una empresa de fabricación aditiva con sede en California, pero fue adquirida por Stratasys en 2014. Su pistola de metal impresa en 3D se fabricó con tecnología Direct Metal Laser Sintering (DLMS) y podía disparar más de 600 balas sin dañar la pistola. Se cree que es el arma impresa en 3D más confiable fabricado hasta ahora.

Sin embargo, aunque las armas de metal impresas en 3D son mucho más confiables que las de plástico, también están bastante fuera del alcance de una persona promedio. La impresora de metal utilizada para crear el arma Solid Concepts 1911 costaba entre $500,000 y $1 millón en el momento en que se creó  el modelo (noviembre de 2013), y la pistola en sí se vendía a $11,900 la pieza.

La primera pistola de metal impresa en 3D de Solid Concepts.

La tecnología detrás de las pistolas impresas en 3D

Cuando se habla del proceso de impresión 3D de un arma de fuego, es importante tener en cuenta que una impresora 3D simplemente no puede crear un mecanismo complejo como una pistola funcional, todo en una sola pieza. Así, los elementos individuales se imprimen todos por separado y luego se ensamblan manualmente. Es un proceso bastante largo y tampoco resulta sencillo.

En cuanto a los materiales, para fabricar una pistola con una impresora 3D FDM se puede elegir entre varios tipos de termoplásticos. Sin embargo, normalmente se utiliza PLA o ABS para este propósito. Pero incluso estos materiales no son perfectos para la fabricación de una pistola funcional. El PLA es más blando, por lo que una pieza fabricada con él normalmente se deforma más rápidamente. El ABS es más duro, pero solo significa que se agrietará y romperá en lugar de deformarse. Por lo tanto, el usuario generalmente solo puede disparar una bala antes de que se rompa una parte impresa en 3D, ya que la fuerza explosiva de disparar una bala es excesiva. Por ejemplo, en 2013, un departamento de policía de Australia probó una pistola impresa en 3D. Pudieron disparar una bala de 17 centímetros, pero el plástico explotó inmediatamente una vez que se disparó la bala.

El Libertador antes de ser ensamblado.

Debate y controversia

Naturalmente, existe un conflicto entre los activistas de armas y aquellos que denuncian la violencia armada. En los Estados Unidos, la mayoría de las veces, el debate sobre las armas impresas en 3D representa un tema más amplio sobre las armas y la violencia.

Sin embargo, hay algunas personas que temen a las pistolas impresas en 3D en particular, mucho más que a las «convencionales», y tienen sus propios argumentos. En primer lugar, temen la naturaleza imposible de rastrear de esta arma, ya que dificulta la identificación del tirador. En segundo lugar, y quizás aún más importante, dado que los fabricantes y propietarios de armas impresas en 3D no están sujetos a verificación de antecedentes, una persona puede imprimir una pistola en 3D incluso si es un enfermo mental, un delincuente o un menor de edad.

Además, las pistolas de plástico no activan los detectores de metales, lo que es una razón sólida para prohibir este tipo de armas de fuego. Incluso si una pistola de plástico es propensa a romperse después de un solo disparo, aún puede matar o herir a una persona. Por ejemplo, en 2013, tres reporteros de Mail on Sunday imprimieron en 3D una pistola Liberator.380 en una impresora 3D que costaba menos de $2,000 y subieron a un tren Eurostar con ella. Como el arma era de plástico, los detectores de metales no se activaron y los hombres pasaron de contrabando el arma desmontada colocando piezas en cada uno de sus bolsillos. El arma se volvió a montar en la cabina del baño del tren. Este experimento demuestra lo fácil que es contrabandear armas mortales, incluso en lugares con una seguridad relativamente alta, como aeropuertos y estaciones de tren.

Un reportero de Sunday Mail sosteniendo la pistola impresa en 3D en el tren Eurostar. | Créditos: Mail on Sunday

Por otro lado, hay tantas personas que creen que no es razonable temer más a las armas impresas en 3D que a las tradicionales. Según ellos, las pistolas impresas en 3D ni siquiera pueden funcionar lo suficientemente bien como para ser ampliamente utilizadas; la mayoría de las veces, la pistola simplemente explota en las manos del usuario, se rompe o se deforma.

En general, es cierto que el estado actual de la impresión 3D de escritorio no permite producir pistolas de alta calidad en casa, además de ser un proceso lento y complicado. Pero no es improbable que cambie a medida que avanza la tecnología. El futuro podría ser alarmante, ya que las tecnologías de fabricación aditiva están evolucionando rápidamente, con una amplia variedad de nuevos materiales que se desarrollan y lanzan constantemente. Por ejemplo, la impresión 3D de metal es 100 veces más rápida, y relativamente más barata, de lo que solía ser cuando surgieron las pistolas impresas en 3D. Por lo tanto, algunos creen que estas armas representarán una amenaza en el futuro. La pregunta es, ¿qué tan lejano está ese futuro?

¿Qué piensas de las armas impresas en 3D? ¿Crees que debería ser un tema del que preocuparse? Deja tus comentarios en nuestras redes sociales: Facebook, Twitter, Youtube y RSS. Sigue toda la información sobre impresión 3D en nuestra Newsletter semanal.

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